14 diciembre 2006

Entrevista de Frei Montalva al diario ABC de Madrid

Con la muerte del general Pinochet se cierra un período importante de nuestra historia. Para poder argumentar con conocimiento de causa paso a recordar lo siguiente:

La entrevista de Frei en el ABC
10 de octubre de 1973

(Entrevista al ex Presidente Eduardo Frei Montalva, realizada por el periodista Luis Calvo, publicada en el diario español ABC el 10 de octubre de 1973)


La gente no se imagina, en Europa, que este país está destruido. No saben lo que ha pasado. Los medios informativos, o callaron lo que estaba ocurriendo desde 1970, en que Salvador Allende, rompiendo todas sus promesas, y alejándose de la legalidad, inicia una obra de destrucción sistemática de la nación, o dieron noticias falsas al mundo, porque eran, acaso, sin saberlo, cómplices de esta enorme falsedad: que se estaba haciendo un raro experimento político, consistente en la implantación del marxismo por métodos legales, constitucionales, civilizados. Y eso no ha sido verdad, ni es verdad. Y el mundo entero ha contribuido a la destrucción de este país, que hoy no tiene más salida salvadora que el gobierno de los militares.

El marxismo, con conocimiento y aprobación de Salvador Allende, había introducido en Chile innumerables arsenales, que se guardaban en viviendas, oficinas, fábricas, almacenes. El mundo no sabe que el marxismo chileno disponía de un armamento superior en número y calidad al del Ejército; un armamento para más de treinta mil hombres, y el Ejército chileno no pasa normalmente de esa cifra. Los militares han salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes como la de Chile, pero que son vidas humanas, y muchas, y todas amenazadas perentoriamente. Y no puedo decir que estemos aún a salvo, porque --ya lo ve usted día tras día-- las Fuerzas Armadas siguen descubriendo reductos y arsenales. La guerra civil estaba perfectamente preparada por los marxistas. Y esto es lo que el mundo desconoce o no quiere conocer.

Los militares fueron llamados, y cumplieron una obligación legal, porque el Poder Legislativo y el Judicial, el Congreso y la Corte Suprema habían denunciado públicamente que la presidencia y su régimen quebrantaban la Constitución, los acuerdos votados en el Parlamento y las sentencias dictadas por jueces absolutamente extraños a la política.

Allende vino a instaurar el comunismo por medios violentos, no democráticos, y cuando la democracia, engañada, percibió la magnitud de la trampa, ya era tarde. Ya estaban armadas las masas de guerrilleros y bien preparado el exterminio de los jefes del Ejército. Allende era un político hábil y celaba la trampa. Pero --ya sabe usted-- no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo. Las armas requisadas en virtud de la ley Carmona demostraron que la guerra civil se preparaba desde la presidencia de la República. Arrogantemente encarado con todos los poderes constitucionales, el presidente tuvo que reconocer su "inconstitucionalidad" propia. El país recibía armas para el "ejército paralelo" y eran armas rusas.

¿Por qué se ha mentido en el mundo? ¿Por qué en Europa, donde no conocían a Salvador Allende ni estaban al tanto de nuestros dramas --que son muchos dramas--, se idealiza a un hombre tan frívolo, más frívolo políticamente que moralmente, como Allende? Yo sé que Allende era inteligente, orador fácil y superficial, simpático de trato, chistoso, político del verbo politiquear. Pero Allende ni era un ideólogo ni era un estadista. Buscaba el modo de seguir en la cima del Poder, y también ocurrió que el Poder lo deslumbró, e hinchó su congénita arrogancia, y tuvo que pactar con sus enemigos políticos, es decir, los compañeros marxistas, y quizás rendirse a ellos, y quiso pactar, pero no tuvo éxito alguno, con nosotros, con la Iglesia y con las Fuerzas Armadas.

Cuando un Gobierno se niega a cumplir las leyes sociales, desatiende las advertencias del Colegio de Abogados, insulta y desobedece al Tribunal Supremo, menosprecia la inmensa mayoría del Congreso, provoca el caos económico, detiene y mata a los obreros que se declaran en huelga, arrolla las libertades individuales y políticas, "desabastece" el mercado para entregar los productos alimenticios y de toda clase a los monopolizadores marxistas del mercado negro; cuando un Gobierno procede así, cuando se producen en un país condiciones que no se han producido nunca como en Chile tan claras y abundantes en la Historia del mundo, el derecho a la rebelión se convierte en deber. Es un derecho jurídico proclamado por todos los tratadistas e historiadores, como el padre Mariana en España.

El programa de los marxistas era inexorable: la conquista de todo el Poder para ellos, poniéndose fuera de la ley, porque se consideraban los autores únicos de una nueva ley de una nueva constitución. Y eran realmente la minoría. Todos ellos, toda la unidad popular, sumaban un 34 por 100 de los votos. Las críticas a la democracia cristiana vienen de este hecho: que nosotros agotamos todos los medios para lograr una rectificación de la política de la Unidad Popular. Queríamos que se volviera a la legitimidad. Encontramos dilaciones, ausencia de franqueza y nunca pudimos llegar a resultados concretos y positivos. En estas condiciones, la Democracia Cristiana ofreció la renuncia de todos, absolutamente todos, sus parlamentarios para que se procediera a una consulta popular o plebiscito que evitara a Chile la tragedia de la guerra civil que vislumbrábamos en el horizonte. Todo lo que le digo, todo, es historia veraz de Chile, y hay documentos sobrados que lo demuestran.

La Unidad Popular seguía conscientemente una política que condujera al caos y a la locura colectiva. Segundo, que las fuerzas militares han salvado realmente al país de su total aniquilamiento. Tercero, que la Democracia Cristiana no deseaba esto, naturalmente. Usted no desea operarse de un cáncer, pero llega un momento en que usted tiene que operarse el cáncer. Nuestros cirujanos son las Fuerzas Armadas, y el pueblo solicitó su intervención insistente, estruendosa y heroicamente.

Todo estaba estatizado, los bancos, las industrias, las minas, la agricultura, y pensaban estatizar los quioscos de periódicos para impedir que circularan aquellos "no marxistas". El comercio era suyo. Al tiempo que se creaba un ejército clandestino y paralelo se metodizaba el mercado negro, en poder de la burocracia marxista y de los obreros.

La gente de Europa no se imagina lo que era esto. Viven ofuscados por la gran mentira del experimento de la democracia hacia el comunismo. Pero si eso no es posible. Es una contradicción en los términos, una antinomia. Si Allende, que no era ideólogo, pero sí maniobrero, sabía que no era posible, y por eso utilizaba, para engañarnos, "la muñeca". Es alarmante que en Europa no se enteren. Este país está destruido. Necesita que se fijen en él. Necesitamos que prevalezca la verdad con documentos irrebatibles, con la divulgación de hechos vergonzosos. Este país está destruido hoy, hoy.

NOTA DEL AUTOR
Una vez publicada esta entrevista, Frei realizó una declaración pública en que reconoció haber hablado con el periodista Luis Calvo del ABC, pero en la que señaló que la entrevista no reflejó exactamente sus palabras, sin aclarar cuáles fueron esas imprecisiones. Más tarde, en una carta a Bernardo Leighton del 22 de mayo de 1975, Frei se refiere específicamente a que no hizo la durísima descripción de Allende que se le atribuye en esa entrevista (y que por eso no reproduzco en el texto de este ensayo). En su respuesta del 21 de junio de 1975, Leighton le acepta esa retracción sobre Allende, pero le dice que "en el resto la entrevista corresponde sustancialmente a lo que yo mismo te oí sostener en Santiago, antes y después del golpe militar" (la primera carta fue publicada en El Mercurio del 14 de junio de 1998 y la segunda en la edición del 21 de junio de 1998).

Poder y dolor - Gonzalo Rojas Sánchez

Estimados amigos, dense el tiempo para leer y reflexionar sobre este excelente artículo del historiador don Gonzalo Rojas S.

" Desde el Once de septiembre de 1973 y hasta ayer día 10 de diciembre de 2006, se han contado 33 años y pocos días. El período muestra la misteriosa paridad de dos porciones de dieciséis años y medio cada una. Augusto Pinochet Ugarte sirvió a su país la primera mitad de ese tercio de siglo desde el poder; y la otra mitad, lo sirvió desde el dolor.
A nadie se le ha dado privilegio igual en la Historia de Chile; nadie ha podido en nuestra Patria irse de este mundo a encontrarse con el juicio de Dios con ambas manos, la de las realizaciones y la de la purificación, tan llenas de logros.
Augusto Pinochet fue el Presidente del siglo XX. Asumió el poder sin buscarlo y en las peores condiciones posibles, lo ejerció en las más difíciles circunstancias, lo conservó contra toda amenaza para darle seguridad a Chile y lo entregó oportunamente, en perfecto cumplimiento de sus propias promesas.
El Presidente Pinochet, de la mano de las Fuerzas Armadas y con el apoyo leal de sus colaboradores civiles, ganó una guerra y evitó dos. Le ganó a Brehznev, a Castro y a Guevara (muerto y todo, cuánto influía y cuánto sigue pesando con su odio) al MIR, al PC y al PS, a todos juntos. Le ganó a la inflación, a la miseria, al estatismo, a la mortalidad infantil, a la inseguridad en las calles y en el trabajo. Y, con la misma prudencia, evitó dos veces que naciones hermanas perfectamente conscientes de la precariedad de nuestra situación interna aprovecharan esos momentos para mutilarnos.
Pero, ah los derechos humanos. Ya está bien de retórica repetitiva: hablemos claro y fuerte sobre el tema, definamos posiciones a fondo. ¿Ha habido alguien que los haya defendido más extensamente y con más provecho en la Historia de Chile? ¿Ha existido otro Presidente que pueda decir que ganó una guerra terrible con menos de 3 mil muertos y evitó otras dos, que pudieron costar cientos de miles? ¿Los 16 millones de chilenos que hemos podido vivir sin el marxismo de 40 años que nos esperaba, seremos algún día conscientes de que era imposible darnos esa libertad sin ganar una guerra? ¿Y los miles y miles de nacidos que lograron sobrevivir gracias al agua potable y al alcantarillado, a la protección de la maternidad y a la correcta nutrición? ¿Esos, no son acaso humanos que han podido ejercer su derecho fundamental a la vida gracias a Pinochet?
Búlgaros, húngaros, camboyanos, rusos, polacos, alemanes orientales, cubanos, angoleños, vietnamitas, norcoreanos, chinos, albanos, rumanos, checos, ukranianos, eslovacos, yugoeslavos, lituanos, estonios, letones, mozambicanos, pueblos todos de la periferia de la URSS y tantas otras naciones subyugadas por el marxismo: Cuánto anhelasteis, quizás sin saber que existía, por alguien como Augusto Pinochet Ugarte.
La otra mano, la que se ha ido llena de la purificación por el dolor, ha tenido que ser aún más fuerte. Nadie ha recibido más odio en el mundo entero durante 33 años que Augusto Pinochet, en especial en los últimos 16 y medio, porque quien odia teme al poder y se goza en la debilidad de su víctima. Pero todo lo que ese odio ha cargado mortalmente en el corazón de quienes lo han usado, es polvo de oro en la mano que lo recoge con mansedumbre.
Y así vivió el Presidente Pinochet esta segunda mitad de su servicio a Chile: consciente siempre de que el dolor era purificación de sus faltas y un nuevo y misterioso aporte a la Patria. Acosado y siempre sereno; perseguido y siempre tranquilo; nunca humillado, nunca denigrado, siempre enaltecido en su dolor.
Que ese sufrimiento hoy trasladado a su familia, a sus colaboradores y a millones de admiradores en Chile y en el mundo entero, se convierta ahora en músculo y cerebro de nuevos servicios a la Patria y a sus gentes. Sin odio, con mansedumbre y generosidad. Es un compromiso de honor para decir también con nuestras vidas: misión cumplida, como la suya Presidente.
Augusto Pinochet Ugarte, Presidente de Chile, Comandante en Jefe del Ejército, sirvió a su Patria con el poder y con el dolor.

Gonzalo Rojas Sánchez"

El doctor Guillier

Hola amigos, he recibido este interesante artículo respecto a la actuación de un periodista del canal 11, de apellido Guillier, el mismo que una vez insultó al Cuerpo de Carabineros diciendo que: "Carabineros de Chile era un lumpen de uniforme y una vergüenza nacional". Tú, ¿qué opinas de este espécimen?

EL DOCTOR GUILLIER Y SUS SECUACES

En los mismos instantes en que la gran mayoría de los chilenos lloraba respetuosamente la muerte del Capitán General Augusto Pinochet, ex‑Presidente de la República, ex‑Senador y ex‑Comandante en Jefe del Ejército de Chile, el doctor Guillier –ahora revelado maricón travestí anti y pro Isapres– se solazaba con su deceso, convocando a putas, ladrones concertacionistas, gays del PDC, gatos de campo de ChileDeportes y vendepatrias del PPD a una concentración en la Plaza Italia. Logró reunir con ella a cientos de desubicados, muy preocupados porque se les puede acabar la teta de las ONG europeas anti-pinochet...

Claro, el maricón tuvo razón: una persona de 91 años de edad no podía sobrevivir a un infarto...

Ahora, lo que queda esperar es que Guillier estime que el deceso del General es un tongo.

¿Qué espera Piñera para mandar a la cresta a su “rostro creíble”?

Si no se atrevió a aceptar el varonil desafío de Marco Antonio... ¿qué puedo temer yo?

¡Viva Pinochet!

¡Viva Chile!


Jorge Arturo Prat

4.871.523-0

11 diciembre 2006

Responso de Mi General por un soldado


He recibido este lindo testimonio de un soldado que asistió hace algunas horas al primer responso ofrecido por el descanso del alma de mi general Pinochet.

Responso de Mi General

Hoy rodeado de cariño y de gente que lo sentía con honestidad, se realizó en el Hall Central de la Escuela Militar el responso por el sensible fallecimiento de quien fuera nuestro Cdte. en Jefe y Pdte. de la República.
Afuera, la gente multitudinaria luchaba por rendir sus personales condolencias y verlo por vez última, difícil cuantificar las cantidades, pero fue muy emocionante cuando dejaron entrar al público y ver lágrimas, amarguras, de gente sencilla y de todos los niveles, de jóvenes y de personas de tercera edad.
Unas 500 personas o poco más, copábamos el Hall Central. Se rezó primero el Rosario, posteriormente el responso a cargo del Cardenal Errázuriz para terminar con la Canción Nacional con todas sus estrofas
Ahí estaba su Guerrera, Espada y Gorra, ahí estaba nuestro gran Cdte. ahí estaba quien cambió el rostro de Chile, ahí estaba quien escribió importantes capítulos de la Historia Patria
Es bonito y recogedor ver las caras adustas y serias de quienes fuimos sus colaboradores junto a la expresión silente por la injusticia cometida
Una Familia estoica, serena, dolida y resignada, presidía. La verdad es que el espacio era reducido, no cabía más gente en el primer Responso, pero todos buscaban a la Sra. Lucía y a sus hijos para estrecharla y traspasarle algo de sensibilidad sincera y sentimiento de afecto hacia la figura de su esposo y de un padre.
Lo quieran o no, pasó a la historia. Hoy es noticia en todo el mundo y quienes lo sienten han superado con creces en la calle a los exaltados que son caos permanente, sirven como comodines para todos los propósitos, para festejar una muerte, para pingüinos, para las salidas de los estadios, para reivindicaciones salariales de gremios, esa es la diferencia de un legado, mientras unos lloran con banderas Chilenas otros destrozan con banderas de doctrinas ya extintas.
Creo que cantar la canción Nacional con todas sus estrofas, llenó las gargantas de sonidos quebrados, última vez en su presencia.
Mientras salíamos a la calle se veía el interminable llegar de personas que venían a rendir su último homenaje, no era necesario preguntar, mujeres vestidas de negro con banderas chicas y crespones negros, la Escuela cumpliendo con su tarea y con la misión recibida en la mejor de las formas
Es difícil hablar hoy, prácticamente imposible, pero hoy quedó muy en claro que los soldados también lloran.

Un soldado.

10 diciembre 2006

Mi general Pinochet - Recuerdos.

Hoy a las 14.45 horas me enteré por la TV que el general Pinochet había fallecido a las 14.15 en el Hospital Militar.
Inmediatamente pensé en la tristeza, pero a la vez tranquilidad, para él, su familia y para nosotros sus partidarios, por fin descansa en paz.
Luego de ver por más de una hora la televisión y las reacciones que el deceso de mi general provocaba en nuestra ciudadanía me puse a recordar el 11 de septiembre de 1973.
Ese día fueron las Fuerzas Armadas y Carabineros las que salvaron a nuestro país de caer en manos del comunismo y transformarnos en una segunda Cuba, pero posteriormente fue el general Pinochet quién, contra viento y marea, llevó a Chile a las puertas del desarrollo, desarrollo que lamentablemente ahora está cada día más lejos, pero eso es otra historia.
Les contaba que me puse a pensar en el 11 de septiembre de 1973. Yo era capitán de fragata, Jefe del Departamento de Instrucción de la Escuela Naval, pero ese día por diversos motivos era además Sub Director interino y mi Director me había dejado desde hacía dos días a cargo de la Escuela pues él se había constituido en la Comandancia en Jefe de la Iª Zona Naval y “no sabía cuando regresaría” me dijo.
A las 06.00 horas de ese día el Oficial de Guardia me comunicó por citófono que se había ordenado poner en ejecución el Plan Cochayuyo y que se les había tocado diana a los cadetes. Recuerdo que le dije a mi esposa: “poner en ejecución el plan Cochayuyo, ahora la cosa es de verdad” me vestí y me constituí en la Oficina del Sub Director.
Aproximadamente a las 07.00 horas comenzaron a llegar al Estadio Playa Ancha camiones de la Infantería de Marina con choferes de los buses de la locomoción colectiva y se me ordenó recibirlos en el Estadio y mantenerlos en custioda hasta nueva orden. Eran unos doscientos choferes que mantuvimos en la cancha de fútbol hasta bien entrada la tarde.
Aproximadamente a las 08.00 horas un oficial llegó a mi oficina con una radio portátil que estaba transmitiendo el último discurso de Allende. A medida que lo escuchaba pensé: “Si este está aún hablando por radio quiere decir que la cosa en Santiago no está nada de clara” En Valparaíso no se había sentido ni un solo disparo y no lo sentimos hasta el anochecer.
Posteriormente, cuando escuchamos del ataque de la FACH a La Moneda supe que el gobierno había sido traspasado a las FFAA y Carabineros.
Hasta ahora me da risa cuando los civiles no pueden comprender como resultó tan sencillo para las FFAA y Carabineros controlar el país en aquella ocasión. Que tienen que haberlo planificado desde hacía mucho tiempo antes y practicado, etc. etc. Las FFAA están en condiciones de tomar el control del país en cualquier momento, el 11 de septiembre de 1973 con el Plan Cochayuyo y actualmente con el Plan… Eso, ahora los señores políticos lo saben, pero...
Mi general Pinochet, descanse en paz.

09 diciembre 2006

Pinpón con el abuelo - Diciembre 2005


pinponconelabuelo (10)
Originally uploaded by Jorval.

Martín y MP me pidieron les hiciera una clase de pinpón.

08 diciembre 2006

Paria o reservista

Un amigo (que bueno es tener amigos) me envió este artículo escrito el 6 de Diciembre recién pasado por el profesor universitario don Gonzalo Rojas Sánchez. Lo copio para que lo comentes y te clasifiques en : "paria o reservista". Saludos.

PARIA O RESERVISTA
Gonzalo Rojas Sánchez – 6 de Diciembre de 2006


Los que verdaderamente quedan perplejos ante un pinochetista no son los marxistas duros; estos conocen bien a su enemigo y no les sorprende nada después de 33 años.
Los que verdaderamente quedan descolocados ante los defensores de la obra del Gobierno Militar, son los liberales de todas las corrientes. Muchos de ellos gritaron libertad ese Once de septiembre de 1973, se abrazaron y tomaron algún brebaje guardado para esa ocasión anhelada. Otros, suspiraron aliviados, se rascaron la cabeza y desde su permanente ideologismo, comentaron en privado: cuidado, esto puede ser largo, esto puede ser duro. Obviamente no lo dijeron en público: había que estar con la corriente. Eran liberales, no tontos.
Hoy, unos y otros liberales piensan igual: un pinochetista es para ellos mitad paria y mitad bofetada. Sin duda habrán visto por la TV, con un whisky en la mano, a los esforzados seguidores del Presidente Pinochet hacer vigilias, rezar por su salud y gritar consignas a favor del acosado estadista. Frente a las pantallas, con seguridad habrán exclamado: ¡qué gente!, distanciándose aún más de esos especimenes retrógrados e insolentes, que aún tienen la valentía de presentarse coherentemente en público. Por supuesto algunos liberales, senadores ellos, han declarado que cuando corresponda no asistirán al funeral. ¿Y quién los invitó?
Un pinochetista es efectivamente una bofetada ante la faz de cada liberal. Escogió la libertad, (por eso titulamos así una obra sobre la Presidencia Pinochet), que el camino iba a ser largo y duro, pero que no había otra forma de recorrerlo para salvar a Chile. Y sigue pensando así, validando la titánica tarea de salvación y reconstrucción. No oculta el pinochetista su desazón por actos lesivos a la dignidad humana que hayan podido realizar algunos agentes del Estado actuando a título personal. Los coloca en su contexto, guerra contra la subversión, y espera una justicia efectiva, que hasta ahora no ha llegado. Defiende el partidario del Gobierno militar a sus Fuerzas Armadas, gestoras principales de esa liberación. Las mira en más, las venera, agradece a sus representantes, partiendo por Pinochet y Merino, la grandeza con que llevaron sus uniformes en un nuevo campo de batalla, el más ingrato y difícil por la sordidez del enemigo.
No olvida el pinochetista que en esos 16 años y medio la cultura y la moral fueron cauteladas y promovidas en sus dimensiones correctas, que siempre se defendió el orden natural de la vida, la familia y la libertad de enseñanza, que nunca se persiguió a religión alguna, que no hay nada de qué pedir perdón en esos campos y sí mucha gratitud eclesiástica hacia esos gobernantes, que aún está pendiente. Todo esto es obviamente una bofetada para el liberal, aliancista o concertacionsta.
Y como el mentado pluralismo de estos individuos no existe más que para ellos, el pinochetista es mirado también como un paria, como un descastado de la modernidad, como un detractor de la democracia ilimitada, como un defensor fundamentalista de lo natural, como un desubicado respecto de los buenos chicos de la izquierda marxista. ¿Paria por eso? Más bien, auténtica reserva moral.