23 abril 2008

Transantiago



Hola amigos. Hoy día ocupé por casi dos horas los buses del Transantiago. El primero en dirección poniente, eje Apoquindo – Alameda. Bus articulado, lo más incómodo que te puedas imaginar. Seguramente para escogerlo le deben haber pagado unos cuantos millones a un experto demócrata cristiano para que seleccionara el más inapropiado para las calles de Santiago. Los saltos que dábamos los que íbamos sentados eran tremendos; claro, un poco de desnivel del pavimento y con la velocidad del bus, el salto era brusco y corto así que si no estabas bien atento y afirmado te golpeabas contra los pasamanos y asientos. Se subieron una vendedora de lápices bic a cien pesos y un cantaor callejero. Desde los Domínicos a la torre Entel se demoró cuarenta minutos.
Para regresar me tocó otro articulado, esta vez tuvimos la visita de un vendedor de ricos helados y otro señor que entregaba unas estampitas y después las recogía. Nos demoramos prácticamente lo mismo.
En ambos recorridos me senté en la parte trasera del bus, quería observar como era esta maravilla que según algunos está mejorando. La cantidad de personas que no cancela su pasaje es realmente impresionante: jóvenes, ancianos, repartidores con grandes bultos, mujeres de dudosa reputación, subían sin pagar, por las puertas de bajada, cada vez que el bus se detenía. Mi diagnóstico es que los santiaguinos seguirán felices soportando este transporte, no son tontos, muchos no pagan y los que lo hacen sólo les cuesta $380 creo que no hay donde perderse.
Bueno amigos, como ahora tenemos Transantiago gratis y/o barato, debemos intensificar nuestra tarea de convencer a más jóvenes de que se inscriban en los registros electorales para que participen en las próximas elecciones. Esta semana, ¿a cuántos has convencido? Saludos.

21 abril 2008

Last FM y las próximas elecciones municipales


Hola amigos, ¿cómo ha estado el trabajo de convencer a jóvenes no inscritos en los registros electorales de que lo hagan? Recuerden que las próximas elecciones municipales serán en octubre del presente año, en poco más de seis meses; ponernos una meta mensual creo que sería una buena manera de trabajar: 2, 10, 20 inscritos por mes, de acuerdo al tiempo disponible de cada uno. Y esto de Last.fm ¿qué tiene que ver con las elecciones? Nada, pero es una información para aquellos que les gusta trabajar escuchando música.

A los que les gusta escuchar música estoy seguro que les va a gustar mucho. Les dejo una dirección de Wikipedia que explica de qué se trata esta radio tan especial y también la de la emisora para que la empleen.

Wikipedia

Last FM




02 abril 2008

Hermógenes, elecciones y los blog


¿Qué tienen que ver Hermógenes Pérez de Arce, las próximas elecciones municipales y nuestros blogs? ¿Nada? ¿Mucho?

Hola amigos, hace días que estaba por expresar mi pensamiento sobre lo que se avecina: las próximas elecciones municipales, después las parlamentarias y finalmente la presidencial.
Creo que estas elecciones serán cruciales para nuestra querida Patria, un triunfo del marxismo-DC sería la ruina para el país y es por eso que hay que dedicarse a trabajar por el tiunfo de nuestras ideas. Ideas que Hermógenes transmite permanentemente en sus columnas: Ser de derecha, sin avergonzarse de ello. No tomar distancia del gobierno militar, el general Pinochet ha sido el mejor estadista que ha tenido Chile, o uno de los mejores. No dejarse lavar el cerebro: la izquierda terrorista quería la dictadura durante le época de la UP. Ser leales a las Fuerzas Armadas que salvaron al país de caer en la dictadura del proletariado, aunque se hayan cometido excesos ¿excesos con asesinos, terroristas? No decir “nunca más” ni pedir perdón ¿perdón de qué? Creo que con eso bastaría para saber lo que queremos para el futuro.

Sí, pero y que tienen que ver los blogs. Creo que mucho. Somos un grupo que escribimos siempre de lo mismo: que la corrupción, que la Bachelet, que la derecha, que la izquierda, que... y no nos damos cuenta que deberíamos volcar nuestros esfuerzos en los jóvenes “PARA QUE SE INSCRIBAN EN LOS REGISTROS ELECTORALES Y PARTICIPEN EN POLÍTICA”. Dejemos que Hermógenes y publicaciones como “Despierta Chile” y otras se enfrenten a los marxistas-DC y nos mantengan informados, pero nosotros dediquemos nuestro tiempo y energía principalmente a convencer a los jóvenes de la importancia de su participación en la política nacional y en las próximas elecciones. Y tú ¿qué opinas?

29 marzo 2008

LULU


Hola amigos ¿cuántos de ustedes tienen en sus computadores o en libretas o en cuadernos, cuentos, historias, poesías, pensamientos que les gustaría publicar en un libro con el propósito de dejarles un recuerdo de sus habilidades literarias a sus familiares y amigos? No serían más de 15 o 20 ejemplares, pero saben que ello es imposible, las editoriales sólo hacen trabajos por más ejemplares. Engorroso, en definitiva no saben cómo hacerlo ni cuánto les costaría.
Yo pedí una cotización a una editorial, de esas poco conocidas y me cotizaron como mínimo 160 ejemplares y costaban entre $800.000 y $600.000 y dos meses de trabajo. Ni pensarlo y a guardar el deseo de publicar mis trabajos.

Hace poco más de un mes, navegando por la web, de repente encontré una información que me llamó la atención:
“Crea un recuerdo para ti solamente, con tus fotos favoritas o tus propios cuentos. Acabarás con un producto de aspecto profesional y calidad comparable con cualquier libro que puedas encontrar en los estantes de una librería. Lulu ofrece servicios de publicación de libros gratuitos. Nunca tendrás costos iniciales. Nosotros hacemos el proceso de publicación simple”.

Me interesó y luego de leer uno o dos días el sitio me decidí y edité mi novela. Para que les cuento más, mejor vean las fotos que demuestran lo que me sucedió. En menos de un mes tuve en mis manos el primer ejemplar de mi novela “Encuentro de dos mundos” de 160 páginas de 6” x 9” y tapas blandas a color por sólo US$ 10,66 unos $ 4.797

Amigos escritores, lo único que tienen que aprender es a usar un procesador de texto y atreverse a efectuar transacciones empleando sus tarjetas Visa, Mastercard, etc. (personalmente he efectuado varias y nunca he tenido un problema).
Las fotos explicativas las encontrarán en : Lulu

Está demás que les diga que pueden editar desde un ejemplar hacia arriba. Verán que el sistema se llama edición a pedido. Si tienes dudas, pregúntamelo . Saludos y a editar tus obras de arte.

28 febrero 2008

Recordatorio – V

Hola amigos, finalmente les entrego algunos datos extractados del libro escrito por el ahora desmemoriado demócrata cristiano Genaro Arriagada Herrera.
Como ya lo manifestara, no vale la pena leer el libro.
En octubre de 1974 este actual desmemoriado nos contaba respecto de la violencia pre electoral, motivada por una elección complementaria de un diputado por Valparaíso:

4 de abril de 1971. Juan Millalonco, vicepresidente provincial de la juventud demócrata cristiana asesinado por disparos hechos desde la sede del partido socialista.
19 de abril de 1971. Rolando Matus, militante del partido nacional asesinado por campesinos que procuraban ocupar violentamente una hijuela en Cautín.
24 de abril de 1971. Un grupo extremista de la vanguardia organizada del pueblo, VOP, asesina a un comerciante detallista de Santiago.
20 de abril de 1971. Mientras era desalojado de su hacienda muere Jorge Barahona, agricultor y militante del partido nacional de la zona de la provincia de Colchagua.
24 de mayo de 1971. La VOP asesina al cabo de carabineros Tomás Gutiérrez.
8 de junio de 1971. La VOP asesina a Edmundo Pérez Zujovic, dirigente demócrata cristiano. Padre del actual ministro del interior.

Me pregunto ¿cuánto habrán recibido los familiares de estas víctimas como indemnización? ¿Cuántos asesinos fueron capturados y condenados? ¿Qué castigo sufrieron los autores intelectuales de estos asesinatos? ¿Estos crímenes están prescritos? Si no han prescrito, ¿no habrá un buen abogado que los persiga?

En otro capítulo, Arriagada el Desmemoriado, nos cuenta acerca de los “resquicios legales”:

¿Qué eran los resquicios legales?
Simplemente la afirmación de que existían vías en la legalidad vigente para avanzar al socialismo.
Eduardo Novoa, asesor jurídico del Presidente y el principal sostenedor de esta afirmación, decía en febrero de 1971 que en los primeros cinco meses del Gobierno no se había promulgado ley alguna que hubiera introducido cambios importantes a la legalidad vigente y que, por otra parte, tampoco podía decirse que el Gobierno, al impulsar su programa de transformaciones económicas, hubiera atropellado la legalidad.
Veamos cuáles eran los principales de estos resquicios: Entre las disposiciones legales olvidadas habían dos, de primerísima importancia, cuyo origen eran un decreto-ley dictado en 1932 por un corto gobierno de facto, que duró cien días en el poder, que intentó crear en Chile una “República Socialista”. La primera de ellas permitía la expropiación por causa de utilidad pública de cualquier empresa -así de amplias eran las causales- productora de artículos de primera necesidad. La segunda era la requisición de empresas para solucionar irregularidades en el proceso de producción, que admitía la incautación por el Estado del conjunto de una empresa con todos sus equipos e instalaciones. En este último caso, la Dirección de Industria y Comercio, repartición dependiente del Ministerio de Economía, designaba un interventor que sustituía al gerente y al directorio en la administración y dirección de la empresa incautada.
De un total aproximado de 500 empresas que el 11 de septiembre de 1973 constituían el área de propiedad social, sólo ocho habían sido expropiadas en virtud de las disposiciones del mencionado decreto-ley. La enorme mayoría de ellas se encontraban requisadas o intervenidas y algunas compradas.

Ayer supimos que el Estado de Chile le pagará al partido comunista una fortuna por la expropiación de la imprenta Horizonte, ocurrida durante el Gobierno Militar: $ 5.950 millones. ¿Cuánto le habrán pagado a los dueños de esas 500 empresas requisadas durante la UP? Bueno, esa es una inquietud que dejo para vuestra investigación. Destruir la economía y la paz social de un país ¿es o no es atentar contra los Derechos Humanos de esos ciudadanos? Algún abogado podrá comentarnos al respecto ¿Por qué no se persigue a los desalmados que sembraron el caos en tan solo 1.000 días en el pobre Chile? Y tú, ¿qué opinas?

Dejaré por un tiempo el blog porque me dedicaré a autoeditar mi novela “Encuentro de dos mundos”. Luego les cuento. Saludos.

24 febrero 2008

Recordatorio – IV

Hola amigos, este es el último Recordatorio del prólogo de Eduardo Frei Montalva al libro de Arriagada. Nuevamente es increible como estos señores domócrata cristianos, en tan poco tiempo, cambiaron su visión sobre lo acontecido en Chile en esa época. No está demás decir que la Democracia Cristiana es un partido que aborrece a las Fuerzas Armadas y el señor Frei Montalva, durante su gobierno, las llevó a un estado de falta de recursos y equipamiento que casi nos costaron un desastre cuando Perú, después del 11 de septiembre de 1973 estuvo a punto de atacarnos.

El señor Frei decía en el prólogo:

“En el análisis de los factores que provocaron la crisis hay un capítulo que sin duda no puede soslayarse.

Las Fuerzas Armadas de Chile eran conocidas en el continente por su prescindencia política y por su inveterado respeto a la Constitución y a las leyes.

No obstante, desde su inicio el Gobierno de la Unidad Popular se planeó una acción sistemática para atraer a las Fuerzas Armadas y comprometerlas en política. En el curso del libro de Genaro Arraigada se encuentran pruebas abrumadoras de este hecho. A pesar de su resistencia, en el transcurso del año 1972 y posteriormente en 1973 se designaron ministros que las representaban en distintos ministerios. Al mismo tiempo se hizo evidente una acción destinada a penetrar a las Fuerzas Armadas, lo que provocó incluso algunas tentativas de rebelión.

La importación de armas, la organización de fuerzas militarizadas, la presencia de extranjeros pertenecientes a movimientos extremos que intervenían en la vida interna del país, los intentos de penetración que alteraban su disciplina, y diversos otros actos y declaraciones que las afectaban –como puede comprobarse en este libro— provocaron en ellas un cambio profundo en su actitud.

Estas razones fueron, en último término, las que indujeron al pronunciamiento militar de septiembre de 1973. No hay duda que por largo tiempo trataron de evitar la ruptura con el Gobierno y se resistieron largamente a intervenir. Ese es un hecho histórico que es imposible desconocer.

La verdad es que las Fuerzas Armadas actuaron cuando ya se había extendido por el país una clara sensación de anarquía, cuando la Constitución había sido evidentemente transgredida, y cuando ellas mismas se sintieron amenazadas.

Salvo grupos de inspiración claramente fascista y reaccionaria, nadie deseaba para el país el advenimiento de un régimen dictatorial. Empero, la verdad es que la inmensa mayoría del país lo veía como fatal ante los hechos que se sucedían con creciente y dramático ritmo.

Y es así como en medio del dolor y de la sangre cayó una de las más antiguas y viejas democracias del mundo, y será inútil tratar de recuperarla en el futuro si no existe la honradez y el valor de reconocer esta realidad que precipitó a Chile a una situación a la que jamás debió llegar.

Lo cierto es que para que una sociedad democrática pueda subsistir es fundamental un mínimo de consenso entre los que la integran, y el reconocimiento, por todos, de ciertos valores que hacen posible el ejercicio de la libertad y la aplicación del derecho.

En la realidad, en Chile ese consenso se había roto.

La Unidad Popular nunca dejó de ser una minoría. Minoría en el Parlamento, en los municipios y en las organizaciones en la base social. A pesar de estas condiciones, su Gobierno jamás se resolvió a buscar una solución de compromiso, sino que, por distintos procedimientos, quiso imponer un modelo que la mayoría del país rechazaba.

En el fondo manifestó siempre un desprecio profundo por el sistema democrático y una expresa voluntad de llegar, a cualquier precio, a la conquista del Poder total.

Si se examinan a través de las páginas de este libro algunos de los distintos y numerosos documentos del Partido Comunista, del Partido Socialista, y para qué decir los emanados de los movimientos de izquierda revolucionaria, se puede constatar que para ellos la democracia existente en Chile era una democracia falsa y formalista que era necesario destruir para construir otra. Esta era la tesis de sus teóricos y la conclusión de todos sus congresos. ¿Por qué respetar entonces esa democracia que era –según ellos— una gran farsa y un tremendo engaño? ¿Por qué ahora, perdida, se la añora y se la defiende cuando antes se la ridiculizó y execró sistemáticamente?

Qué paradoja es llorar hoy sobre una democracia que dijeron nada valía y que algunos llegaron a calificar de oprobiosa. Lo que más se llegó a conceder fue un cierto grado de prudencia táctica para no precipitar su caída. Lo lógico entonces era no respetar las reglas y tratar por todos los medios de imponer un nuevo orden. Por eso el sectarismo era una virtud y la exacerbación del odio un medio necesario. Cualquier búsqueda de un acuerdo se calificaba de debilidad y cobardía.

Todo tenía un valor instrumental. Ningún principio y ninguna norma eran válidos, salvo uno: conquistar el Poder total.

En el año 1972 el Pleno Socialista declaraba:

“El Estado burgués en Chile no sirve para construir el socialismo y es necesaria su destrucción”.

“Para construir el socialismo los trabajadores chilenos deben ejercer su dominación política, deben conquistar todo el Poder. Es lo que se llama la dictadura del proletariado”.

“Para los revolucionarios, la solución no está en esconder o negar el objetivo de la toma del Poder”.

“Rehuir el enfrentamiento o moderar la lucha de clases constituye un gravísimo error”.

“Para los socialistas cada pequeño triunfo eleva el nivel del próximo choque, HASTA QUE LLEGUEMOS AL MOMENTO INEVITABLE DE DEFINIR QUIEN SE QUEDA CON EL PODER EN CHILE”.

Podría decirse que éste es el proceso de fondo que rompió primero en la mente y después en los hechos la posibilidad de una convivencia y el respeto a la ley, condiciones que habían hecho posible la democracia en Chile, aún con todos sus defectos.

Desde el momento en que se niega el valor objetivo al sistema democrático y se establece como premisa no discutible que es una clase social la que tiene la verdad y un partido el que interpreta, el problema se reduce a una estrategia de conquista del Poder.

La transición exige la destrucción de la actual sociedad para edificar sobre sus ruinas la dictadura del proletariado que conduzca a la nueva sociedad. Quien se oponga al proceso es un enemigo que es necesario aplastar.

Este fue el esquema que operó en Chile y ésta una de las razones por las cuales jamás hubo el intento serio de entenderse con la Democracia Cristiana o con otras fuerzas democráticas. Y esto fue evidente en la forma vejatoria como se trató y excluyó al Partido Radical de Izquierda, integrado por hombres de más de treinta años de militancia, algunos de los cuales formaron el año 1938 el Frente Popular, miembros de la Unidad Popular, y que fueron candidatos de la izquierda a cargos parlamentarios y pre-candidatos de ella a la Presidencia de la República.

¡Si a los amigos de adentro, partidarios y colaboradores de largos años, se les trataba así, qué podían esperar los otros!

Esta ola que se fue alimentando a sí misma por la propia dialéctica de los hechos, pareció a veces que era resistida por el Partido Comunista. No hay duda de que, mejor organizados, más fríos, y sabiendo que al final serían los grandes pagadores de la aventura, intentaron ser más prudentes y pretendieron contener a los violentistas. Pero sea porque no tenían fuerzas para dominar o porque titubearon, sus intentos nunca se tradujeron en hechos.

Preocupados porque la juventud y los trabajadores se les desplazaban al MIR o al FTR, porque continuamente eran sobrepasados por el grupo dominante que controlaba la dirección del Partido Socialista, daban a veces algún paso que contradecían después con sus palabras y sus actos.

Reveladora es en este aspecto la entrevista a un alto dirigente comunista publicada en “La Stampa” el 26 de octubre de 1973, en la cual establece que ellos buscaban una solución política, pero que en los últimos días se encontraron con el discurso del Secretario General del Partido Socialista contra las Fuerzas Armadas y “con su obstinado maximalismo al igual que el de Enríquez, jefe del MIR, y por eso nos hemos encontrado sin preparación para el golpe”.

“Las armas que teníamos –agrega–, de las cuales los generales han descubierto una mínima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sabían usar, porque no había habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular”.

No se difería, pues, en cuanto a los objetivos, sino en las tácticas para ganar tiempo”.

20 febrero 2008

Recordatorio - III

Hola amigos, continúo con este Recordatorio del prólogo escrito por Frei Montalva en agosto de 1974 sobre el gobierno de la UP y al leerlo y releerlo me pregunto ¿cómo los que apoyaron al Gobierno Militar permitieron que estos desalmados, que hundieron el país en tan sólo 1.000 días, se transformaran en jueces de derechos humanos cuando ellos los violaron todos? En realidad el pueblo chileno es sorprendente, pero su clase dirigente y política lo es más. Bueno, para que seguir amargándome, continúo con el prólogo de Frei:

Este señor decía en agosto de 1974:

“Vale la pena ahora detenerse a examinar cuál fue el estado en que lo dejaron.

Esta tal vez sea la pregunta más fácil de responder. A pesar de toda la cortina de propaganda con que se ha querido cubrir la realidad, es muy difícil ignorar el fracaso y el destrozo sin precedentes que sufrió este país en menos de tres años.

Unos han dicho que la Unidad Popular “malogró miserablemente la oportunidad que tuvo de abrir una nueva época en la Historia de Chile”; y otros, “cualesquiera que hayan sido las intenciones, los resultados fueron el mayor desastre político y económico de la Historia de Chile; quebrada la constitucionalidad; dividida la comunidad nacional; un endeudamiento externo acelerado; una mayor dependencia internacional; la violencia en la vida diaria; la permanente crisis política agudizada por la condición de Gobierno minoritario; la tentativa de usar las Fuerzas Armadas para objetivos partidistas; y, por último, el fin de la Democracia en Chile por tiempo indefinido”.

Difícilmente se podría resumir con más claridad y precisión lo que realmente ocurrió.

Inflación desatada a límites incontrolables; envilecimiento de la moneda; mercado negro y largas colas para adquirir cualquier producto, desde el pan hasta los repuestos; baja de la producción; anarquía en la Administración Pública, en las empresas y en los campos; extensas zonas dominadas por extremistas, donde las autoridades no podían siquiera ingresar; paralización de las inversiones y de los trabajos públicos. En resumen, un caos económico y social, acompañado de una acelerada y creciente violencia.

Muchos se interrogan sobre cuál es la explicación de una caída tan vertiginosa, que examinada aún por los que vivieron este drama es tan difícil de entender.

Se ha pretendido dar dos respuestas a esta interrogante: lo que se ha dado en llamar el bloqueo externo y el bloqueo interno.

Según la primera versión el país fue sometido a un bloqueo desde el exterior que hizo imposible el intento de establecer un Estado socialista en Chile.

A este respecto la gama y variedad de las acusaciones van desde el bloqueo económico hasta la agresión militar, y no ha faltado aún escritor de nota –famoso por su prodigiosa imaginación—que llegó a afirmar que los aviones chilenos que sobrevolaron Santiago el 11 de septiembre fueron piloteados por algunos connotados acróbatas de las Fuerzas Armadas norteamericana.

Pero como la Historia es algo bien distinto a una novela, es necesario desentrañar qué es lo que hay de verdad respecto a esta afirmación del bloqueo exterior, el que puede traducirse, que sepamos, en cuatro manifestaciones concretas: negativa para comprar productos que el país vende; prohibición de venderle los productos que necesita; cierre de los créditos que se requieren para un normal desenvolvimiento; y una propaganda adversa que cree una imagen desfavorable en el ámbito mundial.

Ninguna de estas condiciones se produjo durante el Gobierno de la Unidad Popular. Chile pudo vender sin dificultad alguna los productos que comerciaba no sólo en Europa sino en los Estados Unidos de Norteamérica, donde continuó colocándolos en la misma forma en que lo había hecho tradicionalmente.

En lo único que hubo una dificultad fue en el cobre, pero veamos su magnitud.

En efecto, una de las Compañías expropiadas inició en Francia y otros países juicios de embargo en contra del cobre exportado chileno. Esta acción mereció la condenación, pública y unánime, de todos los sectores políticos chilenos, incluidos por supuesto los de oposición, que aprobaron en el Congreso Nacional, con los votos de todos los partidos, acuerdos que rechazaban esta agresión.

Pero lo importante es conocer, como hemos dicho, la magnitud de esta tentativa que significó que se declarara el embargo sobre una partida de cobre cuyo valor no fue superior a dos millones de dólares, el que por lo demás después de un breve tiempo quedó anulado. La influencia que pudo tener ese reducido embargo, dejado pronto sin efecto, sobre un volumen de ventas anuales no inferior a los 800 millones de dólares, puede ser fácilmente apreciada.

Tampoco tuvo el gobierno chileno inconvenientes para continuar sus importaciones, ya que nadie jamás le impidió adquirir los productos que necesitaba en los mercados internacionales, en lo cual compitieron Italia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Holanda, España, y para qué decir los diversos países latinoamericanos y los propios Estados Unidos. Incluso no faltaron tratativas con compañías norteamericanas, como la Cerro Pasco que continuó trabajando en Chile en la mina de cobre denominada Andina que recién había entrado en producción como fruto de las importantes inversiones realizadas en el período 64-70.

En materia de créditos internacionales, en las reuniones del Club de París para renegociar la deuda externa y conseguir la suspensión de sus pagos, se logró el acuerdo favorable de todos los países europeos y además de los Estados Unidos de Norteamérica, país sin el cual habría sido imposible obtenerlo.

Durante la campaña presidencial la Unidad Popular se comprometió, en caso de triunfar, a que Chile se retiraría del Fondo Monetario Internacional, al cual calificó con los peores epítetos. Sin embargo, iniciado el Gobierno, el retiro prometido se transformó en amistosas relaciones, consiguiendo el máximo apoyo dentro de las normas del Fondo, lo que fue ampliamente reconocido por las más altas autoridades del Estado.

Por lo demás, ninguna nación europea bloqueó al Gobierno de la Unidad Popular. Por el contrario, todas le otorgaron créditos en condiciones amplias, destacándose España en esta positiva actitud.

Nada habría que agregar respecto a los países de la órbita comunista que, como era lógico, prestaron su cooperación, aunque en una proporción reducida y con grandes trabas en la operación.

Por último, la afirmación de que el Gobierno habría sido bloqueado desde el exterior queda desvirtuada por el hecho más evidente, y es que en la Historia de Chile ningún gobierno en tan corto plazo había obtenido créditos de mayor magnitud. Las cifras y antecedentes que proporciona este libro son irrefutables, pues emanan de los organismos oficiales nacionales e internacionales, y por lo demás fueron reconocidos como válidos en los debates del Parlamento por los propios miembros del Gobierno de la Unidad Popular.

Es indudable que en el período analizado no hubo nuevas inversiones norteamericanas, pero parecería bastante ingenuo planificar una revolución sobre la base de un ataque frontal contra los Estados Unidos y esperar al mismo tiempo un apoyo que no se ha dado muchas veces a gobiernos amigos.



El otro gran capítulo con el cual se ha querido justificar lo acaecido dentro del régimen de la Unidad Popular es la oposición interna.

Se ha responsabilizado por ella primordialmente a la Democracia Cristiana porque, siendo el partido mayoritario, habría sido su principal obstáculo.

Cuando el candidato de la Unidad Popular con sólo un 36% de la votación nacional –en consecuencia muy lejos de haber obtenido la mayoría– fue elegido en el Congreso Nacional gracias a los parlamentarios del Partido Demócrata Cristiano, que eran 75, mientras los de la Unidad Popular en su conjunto sumaban sólo 79, para un total de 200 congresales, ese Partido, en un gesto ejemplar, no pidió compensación alguna ni en la Administración ni en el Gobierno. Sólo exigió un Estatuto de Garantías Constitucionales que asegurara el respeto a la libertad y a los derechos de las personas.

Primeramente y a poco andar, la Democracia Cristiana se formó la convicción de que se estaba siguiendo un plan que en definitiva destruiría en sus fundamentos la economía chilena.

La segunda razón, aún más grave, fue la progresiva y constante violación de la Constitución y la ley, señalada en reiteradas ocasiones por el Congreso Nacional, por los Tribunales de Justicia, por la Contraloría General de la República, por los colegios profesionales y otros organismos que advirtieron al país del peligro que esto significaba para su estabilidad democrática.

En tercer término se hizo progresivamente presente –como también se prueba en el curso de este libro— el desconocimiento por parte del Gobierno de la voluntad popular libremente expresada. Si ello era grave en el orden electoral, ya sea en los municipios o en el Parlamento, lo fue aún más respecto a las organizaciones populares de base, en que se persiguió de hecho a las federaciones campesinas mayoritarias por no sumarse a las afectas al Gobierno; se desconoció a las Juntas de Vecinos en que triunfaban elementos ajenos a los partidos de la Unidad Popular; y se trató por todos los medios de burlar los resultados de las elecciones en los sindicatos industriales.

Las luchas que se libraron en las universidades y en las organizaciones de estudiantes de enseñanza media adquirieron una violencia extrema. Al elegir la Federación de Estudiantes Secundarios una directiva encabezada por la Democracia Cristiana, no trepidaron en dividir esa institución y crear otra paralela. Y en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, que es sin duda la más importante del país, teniendo conciencia la Unidad Popular de que si había elecciones las perderían, se negaron a efectuarlas.

Estas y muchas otras fueron las causales que motivaron un endurecimiento cada vez mayor en la actitud de la Democracia Cristiana. A ellas se agregaron otras no menos importantes.

Por ejemplo, en 1972 con motivo de la brusca caída de la producción agrícola y en general del caos económico reinante –que culminó dos días antes del 11 de septiembre de 1973 cuando el propio Presidente de la República advirtió al país que quedaba harina para hacer pan sólo para dos días—se organizaron las Juntas de Abastecimiento Popular (JAP), de carácter netamente político-partidista, que entregaban los víveres en las poblaciones en forma abusiva y discriminatoria, comenzando por empadronar al vecindario, lo que éste miró como una grave amenaza a su libertad personal y como una importación de los métodos empleados en otras naciones para controlarlo.

Otro elemento que agitó al país, a las Asociaciones de Padres, a los estudiantes y a la Iglesia fue la tentativa de cambiar los programas educacionales y hacer obligatoria una enseñanza basada en orientaciones marxista-leninistas.

También fueron antecedentes decisivos las pruebas irrefutables de la importación y reparto de armas y la presencia en Chile de miles de extranjeros pertenecientes a movimientos de extrema izquierda, muchos de ellos prófugos de sus propios países.

Y no menor era la preocupación por el control progresivo de los medios de comunicación. La Televisión Nacional, creada en el régimen de la Democracia Cristiana como un instrumento del Estado para informar y entretener, se transformó en un órgano de concientización y de propaganda desembozada, en que se calumniaba e injuriaba a todo el que se opusiera al régimen.

Los partidos de Gobierno adquirían a cualquier precio las radioemisoras existentes, y cada día era más aflictiva la situación de los diarios y de otros medios de expresión de los opositores, a los cuales se trataba de ahogar mediante todos los procedimientos imaginables.

Sin duda había en el país libertad de expresión y la lucha de la oposición para mantenerla era ardua y constante, pero era fácil constatar hacia dónde se caminaba a través del estrangulamiento económico de los medios de comunicación no adictos al Gobierno.

Durante estos tres años jamás hubo una apertura de parte del Gobierno. Si bien es cierto que diferentes personas buscaron este acuerdo en forma constante, nunca lograron nada, ni la más mínima respuesta concreta o siquiera una modificación en las políticas que se aplicaban. Al revés, hay los testimonios más incontrovertibles, como constan en este libro, de que jamás se consideró la posibilidad de entendimiento con la Democracia Cristiana, salvo buenas expresiones que nunca se tradujeron en hechos. Al revés, los hechos siempre contradijeron las palabras.

La oposición no fue, como ha querido pintarse en el exterior, sólo de las clases medias o, como se dice, de la mediana burguesía. Más aún, podemos decir que fue la organización del pueblo en sus bases la que opuso la verdadera resistencia al intento totalitario.

Se olvida decir, por ejemplo, que en los últimos meses se mantuvo, entre otras, la más dura y prolongada huelga de los obreros del cobre, con la cual solidarizaron los más grandes sindicatos y confederaciones de obreros campesinos; que en el curso del año 1973 los Partidos de la Unidad Popular perdieron prácticamente casi todas las elecciones de las Juntas de Vecinos; y que la Democracia Cristiana obtenía la mayoría en sindicatos del acero, del petróleo, del cobre, y aumentaba su representación en todas las otras áreas. En los diarios de todas las tendencias se publicaban semanalmente informaciones con respecto a estos hechos”.

Calma, sólo falta la parte relacionada con la actuación de las Fuerzas Armadas que la pondré en el próximo recordatorio.