06 noviembre 2006

Para que nuestros hijos no sean engañados

Hola amigos, he recibido por internet esta carta a la cual adhiero totalmente. Ojalá que los pocos, pero fieles lectores de este blog la comenten con sus familiares y amigos.

"Al menos, que nuestros hijos no sean engañados...

Soldados del Silencio.

A raíz del informe de la Comisión sobre detención política y tortura, se abrirá dentro de algún tiempo, una caja de Pandora creada por la izquierda gobernante y ello no traerá ni verdad ni reconciliación; tal como en su oportunidad no lo consiguió la mesa de diálogo.

Notables analistas e historiadores como don Gonzalo Vial (mesa de diálogo) y don Gonzalo Rojas destruyen este informe por ser jurídicamente inaceptable e inconstitucional, contener falsedades, contradicciones, afirmaciones infundadas y omisiones para nombrar las más evidentes.

Lo que expresaré es mi pensamiento respecto al silencio y está dirigido a moros y cristianos y, muy en especial para los hombres de la “Escuela del silencio”; es decir a todos aquellos miembros de las FF.AA., hombres y mujeres de los servicios de seguridad y que gracias a su accionar se venció en gran parte al terrorismo evitándose la materialización de muchos atentados, que hubieran costado la vida a cientos de chilenos.

Para ellos ni siquiera hay un gesto o palabra de reconocimiento: No sería políticamente correcto; hay que mantener silencio.

Se han olvidado que debieron actuar igual que los terroristas, adoptando identidades falsas, infiltrándose en grupos subversivos, con el consiguiente peligro de sus vidas y que incluso terminó con la vida familiar de algunos de ellos debido al sigilo con que debieron actuar; y lo hicieron bien.

Otros murieron en acción cumpliendo su deber. Es probable que haya habido incumplimiento de órdenes e instrucciones en forma individual, pero ello se explica - aún cuando no se justifique por las características de la guerra antiterrorista y antisubversiva.

Conocí a algunos de esos hombres preparados, inteligentes, audaces, valientes y, aunque no lo crean, cristianos que actuaron de la mejor buena fe en las más variadas y difíciles misiones. Gracias a ellos los chilenos dormían y trabajaban sin sobresaltos.

La izquierda ha tenido éxito en presentar a nuestra sociedad, separada en dos grupos. Los civiles de izquierda son los buenos; los militares y civiles que participaron del gobierno militar son los malos.

Se ha grabado en la mente de la juventud que, lo único real que hizo el gobierno militar fue violar sistemáticamente los DD.HH., lo que ha sido inculcado en todos los establecimientos educacionales de las más variadas categorías.

Niños que aún no nacían hablan de lo que no saben ni comprenden pero ya llevan la semilla del odio. ¿Y qué dicen sus padres y abuelos?; hoy rasgan vestiduras y nada dicen. No es políticamente correcto: hay que mantener silencio.

Me gustaría oír la voz de los empresarios, la de los agricultores expropiados por la ex UP, la de aquellos que tuvieron éxito en sus actividades privadas, la de los miembros de las FF.AA. que pudieron seguir normalmente sus carreras sin arriesgar nada, la de los que vivieron tranquilos durante la “terrible dictadura”. ¿Por qué no hay una pizca de reconocimiento para los hombres del silencio? Por cobardía moral, al que le caiga el sayo que se lo ponga...

Mi reconocimiento para aquellos que permitieron a Chile no caer en una vorágine terrorista; aquellos que recibieron órdenes e instrucciones -porque ciertamente las hubo- buenas y malas, a los que cumplieron bien y a los que erraron o se desviaron del recto proceder; a pesar de haber sido bien instruidos.

Hoy todo se ha olvidado y, en estas ocasiones es cuando aflora en forma nítida uno de nuestros mayores defectos: “el pago de Chile”, producto de una sociedad cómoda y esencialmente hipócrita; sociedad a la que también pertenezco, pero al menos trato de sacudirme de estos males.

En Chile las cosas no se dicen por su nombre, porque es necesario estar bien con Dios y con el Diablo. Yo prefiero estar bien con Dios que nos manda ser de pensamiento recto y actuar en consecuencia.

Hoy observamos dos clases de silencio; aquel de los mal agradecidos y el de los hombres que tuvieron que enfrentar el terrorismo y que por razones obvias no pueden hablar.

FERNANDO NAVAJAS IRIGOYEN

VICEALMIRANTE "

4 comentarios:

Jorge Valdès Skarica dijo...

Que lamentable no sea de conocimiento publico lo que dice este vicealmirante.
Solo queda morderse la lengua.

Anónimo dijo...

¿Donde se publicó esto?. ¿Se publicó en alguna parte?

Jorval dijo...

Usuario anónimo: Los medios publican sólo los que les ayuda a vender. Estos artículos les interesan a muy pocos lectores. Por eso son buenos los blogs.

Anónimo dijo...
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