18 febrero 2008

Recordatorio - II

Hola amigos, conseguí el libro de Genaro Arriagada y lo leí. No vale la pena comprarlo ni leerlo. Mucho bla, bla, como buen demócrata cristiano. Lo mejor del libro es el prólogo de Eduardo Frei Montalva, prólogo del cual seguiré extractando párrafos para recordar los nefastos 1.000 días de la UP.

Frei continuaba:

“Se desprenden de este libro numerosas conclusiones, algunas de las cuales conviene subrayar.

La primera y más indispensable de ellas para un criterio imparcial es conocer qué país recibió el Gobierno de la Unidad Popular y, después, como quien realiza un balance, saber qué país entregaron.

Como se ha afirmado muchas veces, Chile estaba llegando a ocupar un lugar que podríamos llamar de mediano desarrollo, con serias expectativas de un rápido mejoramiento en sus condiciones de vida.

En el año 1970 era un país en pleno avance. Sus instituciones funcionaban con normalidad y cambios fundamentales perfeccionaban su democracia que se adaptaba a las nuevas condiciones de la era post-industrial, por cierto que con los inevitables riesgos y limitaciones que hoy vive la gran mayoría de los pueblos de la tierra.

Pero todo esto no se había conseguido en un día, ni menos con facilidad.

Sin embargo, este territorio no sólo tiene belleza sino valiosos recursos, como cobre, hierro y diversas clases de minerales de todo tipo; sus tierras agrícolas no son extensas pero producen variados frutos de exquisita calidad; sus bosques son un capital imponderable que crece con rapidez poco común; dispone de una extensa costa y un inmenso mar con inagotables posibilidades; y sus ríos tienen reservas ilimitadas de energía.

Chile no posee la vastedad casi infinita de las pampas argentinas, ni las pródigas riquezas del Perú virreinal, ni el mar de petróleo venezolano.

Aquí todo cuesta. Nada es fácil. Un país difícil de manejar. Cuando se le hiere por torpeza o ignorancia, las heridas son hondas y difíciles de curar. Todo hay que hacerlo a fuerza de empuje y sin dañar lo que tan duramente ya se ha conseguido.

Y esto es lo que justamente no sucedió.

Como lo único importante para la Unidad Popular era conquistar el poder político, no se preocupaba que toda una organización industrial, minera o agrícola se derrumbara. Lo que valía era el dominio político. Cada sindicato, empresa cooperativa u organización de base social se consideraba sólo como un instrumento para la conquista del Poder. Por eso se desplazó al hombre que sabía su oficio por el que podía ser útil en la maniobra partidista. Por eso se distorsionó todo el proceso de desarrollo político, cultural, económico y social que este país venía viviendo.

Este irrealismo dogmático, este proceso de ideologismo desenfrenado que alcanzó a sectores no sólo marxistas sino a otros más amplios del país, no permitió a muchos ver el abismo al que se caminaba.

No cabe duda alguna que en Chile había ido operando un proceso progresivo de evolución en todos los órdenes y que por eso había llegado a ser una de las naciones con mayor desarrollo político y social en América Latina.

Este proceso de cambios comenzó el año 1920, o sea, excepción hecha de la Revolución Mexicana con otras características, fue tal vez el primero en iniciarse en América Latina. Se consolidó después con el radicalismo, que le dio a la clase media presencia y poder en todos los órdenes, desde el cultural hasta el económico, y avanzó aun en regímenes de Derecha.

Sin embargo, a pesar de esa evolución, agitada a veces, tranquila otras, pero siempre en ascenso, se fueron acumulando en esos años una serie de elementos que hacían indispensable acelerar el proceso si Chile realmente quería convertirse en una democracia abierta y moderna.

Era impostergable romper la dicotomía de un desarrollo industrial y minero importante, frente a un agro en que el trabajador aún no salía de la condición servil, sin derecho a sindicalizarse, sin limitaciones en sus horarios de labor, sin esperanzas de poseer la tierra, carente de oportunidades, escaso de escuelas y de toda atención.

Por otra parte, se extendían cada vez más los cinturones de miseria en las ciudades, y si bien es cierto se había desarrollado una fuerte clase media y había progresos evidentes en importantes sectores del proletariado industrial, pagaban esta prosperidad grandes masas marginales que era necesario incorporar a la vida del país.

Estos fueron los problemas básicos que abordó la Democracia Cristiana en 1964, cuyo programa se cumplió casi íntegramente a pesar de las resistencias combinadas de la Derecha y de la Izquierda.

Así se fue construyendo Chile como nación, a través de un esfuerzo de generaciones que aportaron a esta empresa colectiva trabajo y sacrificios para ir conquistando su desarrollo, y sabiduría política para sostener su democracia, abierta y plural.

Este pueblo, pacífico por esencia, unido y homogéneo, había ido valorando sus propias conquistas, su libertad, sus posibilidades de disentir, sin destruir su sentido de convivencia.

Había asimismo perfeccionado y ampliado su organización social y abierto canales cada vez más efectivos para que sus hombres y mujeres pudieran ejercitar sus derechos y participar en todas las estructuras institucionales y políticas.

Tenía conciencia y sabía apreciar lo que significaban los nuevos niveles sociales y económicos que lo aproximaban a un pronto despegue.

Estaba especialmente orgulloso y esperanzado por los planes de educación masiva y la casi desaparición del analfabetismo; veía su territorio sembrado de escuelas y apreciaba el progreso cuantitativo y cualitativo de sus Universidades.

Se perfeccionaba y generalizaba la red nacional de atención médica; ya no era un privilegio sino una realidad o próxima a serlo el tener una casa digna; y los ahorros permitían adquirir bienes durables y, a muchos, hasta un vehículo para movilizarse.

Su proceso de industrialización y los planes de desarrollo económico y social estaban en marcha. Y, lo que es más importante, contaba para todo ello con una proporción elevada y creciente de técnicos del mejor nivel; a la vez que disponía de una Administración con bastante eficiencia e indudable honestidad.

El país había perfeccionado su independencia económica. El Estado era dueño de las Empresas de Petróleo, Electricidad, Ferrocarriles, Líneas Aéreas y otras actividades básicas; y en los últimos años había nacionalizado la Compañía de Electricidad norteamericana, adquirido las acciones de propietarios extranjeros en la Compañía de Acero, obtenido el 51% de las acciones de las grandes minas de cobre, etc.

En el plano internacional, Chile había reanudado sus relaciones diplomáticas con la U.R.S.S. y los países de la órbita socialista; participó de una manera determinante en la formación y gestación del Pacto Andino; y en Viña del Mar había reunido a la CECLA para plantear los objetivos de un auténtico movimiento latinoamericano en defensa de su personalidad e intereses.

Al contrario de lo que afirman en América Latina y en Chile los sectores reaccionarios de la ultra Derecha, este proceso de cambios, realista y pragmático, siempre presente en diversas etapas de nuestra Historia, era indispensable para combatir la miseria, la explotación y el subdesarrollo.

Los que piensan que la justicia y las reformas favorecen la expansión del marxismo-leninismo y sólo atinan a levantar barreras de contención a todo proceso de cambio, terminan siempre por ser arrasados. Son la anti-Historia.

Abrir los cauces para que los pueblos alcancen la plenitud de sus derechos y oportunidades es el único camino posible de éxito. Así se demostró en Chile, pese a las afirmaciones interesadas en contrario.

En el año 1964 la propia Unidad Popular con un cuadro político más reducido obtenía una votación superior a seis años después. En efecto, en 1970, con el mismo candidato y con el apoyo adicional del radicalismo y de algunos grupos cristianos de izquierda, en lugar de aumentar, disminuyó la proporción en el electorado del 40 al 36%, o sea en un diez por ciento.

Ese era el país que recibieron. Vale la pena ahora detenerse a examinar cuál fue el estado en que lo dejaron.”

Esta visión del señor Frei es, en general, bastante ajustada a la realidad respecto a los procesos políticos vividos por nuestro país hasta el año 1970, pero por cierto no concuerdo en absoluto respecto a que las reformas de su gobierno no favorecieron la expansión del marxismo leninismo. El gobierno del señor Frei Montalva, con su reforma al derecho de propiedad, reforma educacional y con la reforma tributaria pavimentó el camino para que la Unidad Popular llegara al poder, por algo se le motejaba en la época como Frei el Kerensky chileno. Les recomiendo lean en este mismo blog mi tema de fecha 14 de octubre de 2007: La DC chilena se definió como de centro izquierda, ¡tremenda novedad! Hacer clic aquí.

5 comentarios:

Ashniet dijo...

Buen día, Jorval

Quisiera que pronto todo cambiara.
Quisiera que la gente deje de ser tan ignorante, cómoda, conformista y floja.
Espero se den cuenta pronto, porque queda poco para las elecciones y poco para que pasemos nuevamente por lo peor.
Espero no tener que vivirlo y haber aprendido de los errores de los otros. Espero exista más gente como yo, en ese sentido (para que no hayan comentarios estúpidos, criticando sólo tonteras)

¡¡Cambiemos el mundo!! Partamos por Chile.

Saludos...

Anónimo dijo...

jorval como siempre bien documentados sus comentarios .....seria interesante que hubiese una prensa de OPOSICION para que publicara extractos de libros sobre la realidad que chile vivia en aquella epoca de la UP y se den cuenta de que los que malamente nos gobiernan hoy son los mismos que quisieron destruir el pais ayer ....y ahora como la amnesia es colectiva ....hacen y deshacen ...y lo lamentable de todo es que la nueva generacion solo ve lo que es el pais hoy en dia ....pero jamas piensan que la grandeza economica de chile se debe a los militares ......que son gente educada y preparados para cualquier contingencia y no solo para matar ....como muchos piensan.,....y que no saben ni siquiera el odio ni el peligro que reinaba en aquel nefasto gobierno ...y que militares perdieron sus vidas en la toma de la moneda ....y los meses posteriores ....y los ignorantes y cabezas de piedra de los zurdos nunca se detienen a pemsar que como murieron esos militares ....si estos estaban armados hasta los dientes ...o acaso no han visto las fotos de los GAP (grupo ilegal )con sendas ametralladoras .....????? y sobre eso cuando se ha visto que un presidente de una nacion libre y democratica conserve en su oficina una ametralladora ....(por si las moscas) regalada por el chacal del caribe???....

pero todo eso y muchisimo mas se ha olvidado por completo .....que mala memoria tiene este pueblo malagradecido .

Carlos

Jorval dijo...

Estimada Ashniet: Para que obtengamos el cambio que deseas tienes que partir ahora haciendo proselitismo político entre los que dudan o están desinformados. Hay que trabajar desde ahora, las elecciones están cada día más cercanas.

Estimado Anónimo (Carlos) Buena la idea de tener una prensa de oposición, claro que difícil. La oposición compró Chilevisión (el señor Piñera) y ¿que pasó?, nada; el canal continuó plagado de personas de izquierda como el señor Guillier y otros, realmente para la risa.

coté dijo...

Bueno su "recordatorio" don Jorval, la mayoría de los chilenos tienen mala memoria y como muy bien dice Carlos, son unos mal agradecidos.

Referente a Piñera, el se hace llamar de oposición, pero todos sabemos que corazoncito es bastante DC.

Saludos

Javier Bazán dijo...

Hay que seguir así. No hay que desanimarse.