24 febrero 2008

Recordatorio – IV

Hola amigos, este es el último Recordatorio del prólogo de Eduardo Frei Montalva al libro de Arriagada. Nuevamente es increible como estos señores domócrata cristianos, en tan poco tiempo, cambiaron su visión sobre lo acontecido en Chile en esa época. No está demás decir que la Democracia Cristiana es un partido que aborrece a las Fuerzas Armadas y el señor Frei Montalva, durante su gobierno, las llevó a un estado de falta de recursos y equipamiento que casi nos costaron un desastre cuando Perú, después del 11 de septiembre de 1973 estuvo a punto de atacarnos.

El señor Frei decía en el prólogo:

“En el análisis de los factores que provocaron la crisis hay un capítulo que sin duda no puede soslayarse.

Las Fuerzas Armadas de Chile eran conocidas en el continente por su prescindencia política y por su inveterado respeto a la Constitución y a las leyes.

No obstante, desde su inicio el Gobierno de la Unidad Popular se planeó una acción sistemática para atraer a las Fuerzas Armadas y comprometerlas en política. En el curso del libro de Genaro Arraigada se encuentran pruebas abrumadoras de este hecho. A pesar de su resistencia, en el transcurso del año 1972 y posteriormente en 1973 se designaron ministros que las representaban en distintos ministerios. Al mismo tiempo se hizo evidente una acción destinada a penetrar a las Fuerzas Armadas, lo que provocó incluso algunas tentativas de rebelión.

La importación de armas, la organización de fuerzas militarizadas, la presencia de extranjeros pertenecientes a movimientos extremos que intervenían en la vida interna del país, los intentos de penetración que alteraban su disciplina, y diversos otros actos y declaraciones que las afectaban –como puede comprobarse en este libro— provocaron en ellas un cambio profundo en su actitud.

Estas razones fueron, en último término, las que indujeron al pronunciamiento militar de septiembre de 1973. No hay duda que por largo tiempo trataron de evitar la ruptura con el Gobierno y se resistieron largamente a intervenir. Ese es un hecho histórico que es imposible desconocer.

La verdad es que las Fuerzas Armadas actuaron cuando ya se había extendido por el país una clara sensación de anarquía, cuando la Constitución había sido evidentemente transgredida, y cuando ellas mismas se sintieron amenazadas.

Salvo grupos de inspiración claramente fascista y reaccionaria, nadie deseaba para el país el advenimiento de un régimen dictatorial. Empero, la verdad es que la inmensa mayoría del país lo veía como fatal ante los hechos que se sucedían con creciente y dramático ritmo.

Y es así como en medio del dolor y de la sangre cayó una de las más antiguas y viejas democracias del mundo, y será inútil tratar de recuperarla en el futuro si no existe la honradez y el valor de reconocer esta realidad que precipitó a Chile a una situación a la que jamás debió llegar.

Lo cierto es que para que una sociedad democrática pueda subsistir es fundamental un mínimo de consenso entre los que la integran, y el reconocimiento, por todos, de ciertos valores que hacen posible el ejercicio de la libertad y la aplicación del derecho.

En la realidad, en Chile ese consenso se había roto.

La Unidad Popular nunca dejó de ser una minoría. Minoría en el Parlamento, en los municipios y en las organizaciones en la base social. A pesar de estas condiciones, su Gobierno jamás se resolvió a buscar una solución de compromiso, sino que, por distintos procedimientos, quiso imponer un modelo que la mayoría del país rechazaba.

En el fondo manifestó siempre un desprecio profundo por el sistema democrático y una expresa voluntad de llegar, a cualquier precio, a la conquista del Poder total.

Si se examinan a través de las páginas de este libro algunos de los distintos y numerosos documentos del Partido Comunista, del Partido Socialista, y para qué decir los emanados de los movimientos de izquierda revolucionaria, se puede constatar que para ellos la democracia existente en Chile era una democracia falsa y formalista que era necesario destruir para construir otra. Esta era la tesis de sus teóricos y la conclusión de todos sus congresos. ¿Por qué respetar entonces esa democracia que era –según ellos— una gran farsa y un tremendo engaño? ¿Por qué ahora, perdida, se la añora y se la defiende cuando antes se la ridiculizó y execró sistemáticamente?

Qué paradoja es llorar hoy sobre una democracia que dijeron nada valía y que algunos llegaron a calificar de oprobiosa. Lo que más se llegó a conceder fue un cierto grado de prudencia táctica para no precipitar su caída. Lo lógico entonces era no respetar las reglas y tratar por todos los medios de imponer un nuevo orden. Por eso el sectarismo era una virtud y la exacerbación del odio un medio necesario. Cualquier búsqueda de un acuerdo se calificaba de debilidad y cobardía.

Todo tenía un valor instrumental. Ningún principio y ninguna norma eran válidos, salvo uno: conquistar el Poder total.

En el año 1972 el Pleno Socialista declaraba:

“El Estado burgués en Chile no sirve para construir el socialismo y es necesaria su destrucción”.

“Para construir el socialismo los trabajadores chilenos deben ejercer su dominación política, deben conquistar todo el Poder. Es lo que se llama la dictadura del proletariado”.

“Para los revolucionarios, la solución no está en esconder o negar el objetivo de la toma del Poder”.

“Rehuir el enfrentamiento o moderar la lucha de clases constituye un gravísimo error”.

“Para los socialistas cada pequeño triunfo eleva el nivel del próximo choque, HASTA QUE LLEGUEMOS AL MOMENTO INEVITABLE DE DEFINIR QUIEN SE QUEDA CON EL PODER EN CHILE”.

Podría decirse que éste es el proceso de fondo que rompió primero en la mente y después en los hechos la posibilidad de una convivencia y el respeto a la ley, condiciones que habían hecho posible la democracia en Chile, aún con todos sus defectos.

Desde el momento en que se niega el valor objetivo al sistema democrático y se establece como premisa no discutible que es una clase social la que tiene la verdad y un partido el que interpreta, el problema se reduce a una estrategia de conquista del Poder.

La transición exige la destrucción de la actual sociedad para edificar sobre sus ruinas la dictadura del proletariado que conduzca a la nueva sociedad. Quien se oponga al proceso es un enemigo que es necesario aplastar.

Este fue el esquema que operó en Chile y ésta una de las razones por las cuales jamás hubo el intento serio de entenderse con la Democracia Cristiana o con otras fuerzas democráticas. Y esto fue evidente en la forma vejatoria como se trató y excluyó al Partido Radical de Izquierda, integrado por hombres de más de treinta años de militancia, algunos de los cuales formaron el año 1938 el Frente Popular, miembros de la Unidad Popular, y que fueron candidatos de la izquierda a cargos parlamentarios y pre-candidatos de ella a la Presidencia de la República.

¡Si a los amigos de adentro, partidarios y colaboradores de largos años, se les trataba así, qué podían esperar los otros!

Esta ola que se fue alimentando a sí misma por la propia dialéctica de los hechos, pareció a veces que era resistida por el Partido Comunista. No hay duda de que, mejor organizados, más fríos, y sabiendo que al final serían los grandes pagadores de la aventura, intentaron ser más prudentes y pretendieron contener a los violentistas. Pero sea porque no tenían fuerzas para dominar o porque titubearon, sus intentos nunca se tradujeron en hechos.

Preocupados porque la juventud y los trabajadores se les desplazaban al MIR o al FTR, porque continuamente eran sobrepasados por el grupo dominante que controlaba la dirección del Partido Socialista, daban a veces algún paso que contradecían después con sus palabras y sus actos.

Reveladora es en este aspecto la entrevista a un alto dirigente comunista publicada en “La Stampa” el 26 de octubre de 1973, en la cual establece que ellos buscaban una solución política, pero que en los últimos días se encontraron con el discurso del Secretario General del Partido Socialista contra las Fuerzas Armadas y “con su obstinado maximalismo al igual que el de Enríquez, jefe del MIR, y por eso nos hemos encontrado sin preparación para el golpe”.

“Las armas que teníamos –agrega–, de las cuales los generales han descubierto una mínima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sabían usar, porque no había habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular”.

No se difería, pues, en cuanto a los objetivos, sino en las tácticas para ganar tiempo”.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

don jorge

que le puedo decir ....como dijo pancho cantinflas vidal cuando le preguntaron sobre el general santelices (su otrora camarada de armas).....
mientras tengamos una oposicion cobarde ,una prensa vendida ,y unos CC.JJ lametraseros ....jamas la cosa va a cambiar .....no hay forma de llegar a la gente sin medios informativos que publiquen las cosas como son y no lo que el gobierno les ordene publicar!!

Anónimo dijo...

Amigos, conversemos

Espacio en el que expondré mis ideas y pensamientos y en el que pediré vuestras opiniones sobre temas DE ACTUALIDAD

Jorval dijo...

Estimado anónimo (2): En realidad es el colmo que estos temas, ocurridos hace más de 30 años, continúen siendo de ACTUALIDAD por obra y gracia de los sucesivos gobiernos de la concertación y de los señores políticos. Saludos.

Javier Bazán dijo...

Los momios están en el Gobierno y en la izquierda extraparlamentaria.

Anónimo dijo...

Actualidad?
Señor, no invente. Esto no le importa a nadie

¿Por que tan resentido?

Anónimo dijo...

no le haga caso jorval ...estos se enronchan cuando les muestran unas cuantas verdades ....y sobre lo de resentido... seguro que el que habla es zurdo ....son especialistas de ver la paja en el ojo ajeno y no el tremendo palo en el mismo ....y ya me puedo maginar quien lo escribe ....el mismo pendejo imberbe e ignorante de concepcion que siempre da la contra .....solo por molestar .. porque su cabeza cuadrada de zurdo no le da pa mas.

saludos

Carlos
.

Anónimo dijo...

oye anonimo no seas ignorante

cuando renuncio el general santelices ?? ....por lo que yo se... hace un par de semanas y que le llamas a eso tu??? no es actualidad??? ....
si la porqueria de gobierno cuando se ve en aprietos siempre saca temas del pasado y los pone en primera plana pa tapar su inoperancia .....y como vivimos en tontilandia la mayoria se las cree......o no ???
claro que si eres de izquierda ....haces lo tipico del zurdo ...se hacen los h.... miran pal lado ..pero jamas admiten lo malo ....asi es que razonar contigo es imposible ..

chao pescao

Ashniet dijo...

Buen día, Don Jorval.

Totalmente de acuerdo con los comentarios hacia los de izquierda.

Es una lástima pensar que nuestras FF.AA. están tan pobres de dinero y de autoridades pensantes, como antes.
Necesitamos a un General Pinochet con toda su gente que piense que debemos cambiar este país, para mejor, porque estamos cayendo en la mierda, nuevamente y la gente no hace nada.
Lamentable que nos hayan quitado a los pensante, es lógico, ya que no les conviene tenerlos al mando de un grupo tan poderoso como puede llegar a ser nuestras FF.AA.
Espero vuelva a ser lo mismo de antes, que se tome el respeto y esperanza que antes nos evocaban.

Comentarios en el otro...

Saludos...